Ser voluntario FZT es único

20170818_143154[1]Como una experiencia única e inolvidable describieron los voluntarios de Monitoreo y Evaluación, la experiencia vivida apoyando al Programa Educativo “Una Computadora por Niño”. Afirman que gracias a Fundación Zamora Terán han podido conocer una realidad distinta y abrir la mirada a la labor maravillosa que esta fundación realiza por la niñez.

Los cuatro voluntarios disfrutan realizando su trabajo, sobre todo sabiendo que es por los niños y niñas. En concreto ellos son los encargados de realizar, monitorear y evaluar las líneas de base, y han tenido la oportunidad de participar en la incorporación de las escuelas al Programa Educativo, momento en el cual los estudiantes reciben sus computadoras XO.20170818_142927[1]

Nathalia de Jesús Pérez Martínez, señaló que como voluntaria del Área de Monitoreo de Evaluación, se trabajan, además de líneas de base: informes y digitalización de encuestas a estudiantes, docentes, madres y padres de familia, beneficiados con el Programa Educativo.

“En la fundación convivimos durante todo el día con los trabajadores, entre nosotros se creó un vínculo increíble. Cuando visitamos los centros escolares nos gusta ver las expresiones que tienen los niños al entregarles una computadora. Para mí, esos niños, sin duda, han sido lo mejor de mi experiencia”, expresó Pérez, quien invitó a otros a sumarse al Programa de Voluntariado diciendo: “Si estás indeciso inténtalo y si estás decidido disfrútalo”.

20170818_142812[1]Por su parte Leonel López, afirmó que el voluntariado le aportó a su formación profesional y como ser humano, pero sobre todo a su comprensión de la vida laboral. “Todos los días aprendo algo nuevo. En estos meses esta experiencia que no se aprende en las clases de la universidad, me ha ayudado a mejorar mis habilidades comunicativas, ha aumentado mi capacidad para trabajar en equipo, escuchar las opiniones de los demás, debatir, expresar mis ideas… y todo esto gracias al buen ambiente laboral que se fomenta en la fundación”, comentó.20170818_142938[1]

Nattaly Martínez Castro, señaló que los voluntarios de todas las áreas, generan un ambiente agradable y lleno de unión. “En definitiva mi experiencia ha sido increíble y he aprendido mucho en muy poco tiempo”, dijo.

Para Katherine López es difícil expresar lo vivido como voluntaria. “A nivel personal, creo que lo triste de estas e20170818_143030[1]xperiencias es escuchar a un niño decir que este año no podrá estudiar porque no tiene una escuela, es difícil escuchar a una madre que te diga que tiene 12 hijos y no sabe cómo hacer para mantenerlos a todos y que ellos puedan recibir una buena educación escolar, es difícil ver a los niños desnutridos anhelando un buen alimento. Escuchar todo eso te anima a seguir apoyando la gran labor que ejerce esta fundación. Entregando toda sus energías y disposición para los niños”, afirmó.