Estudiantes del Teresiano apoyan el futuro de Nicaragua

Liderazgo multiplicador
Estudiantes del Teresiano apoyan el futuro de Nicaragua

*Olivia y Vanessa tienen 16 años y estudian en quinto año del Colegio Teresiano, pero a ambas las une además que tras cumplir con sus horas de servicio social han decidido quedarse apoyando como voluntarias a Fundación Zamora Terán

Mueve el mundo las ganas de hacer más

Olivia Roxana Sánchez Jirón, admite que llegó al Programa de Voluntariado de la Fundación Zamora Terán porque tenía que cumplir sus 30 horas de servicio social y la mayoría de sus amigas apoyarían el Programa Educativo “Una Computadora por Niño, porque ella quiere estudiar Odontología.

“Sentí un cambio porque al principio vine porque tenía que hacer horas, pero después miré que teníamos un compañerismo muy grande, porque ya las personas con las que comparto en Soporte Técnico las considero amigos. Me enorgullece formar parte del voluntariado de la fundación”, explica Olivia.

Asegura que como voluntaria ha podido de desemvolverse como persona y hacer algo que le gusta. “Soy bien traviesa. Me encanta travesear equipos tecnológicos”, dice.

Dentro de este voluntariado ha hecho amigos y recuerda que uno aprende de cada persona algo nuevo. Pone como ejemplo a Itzayana, otra voluntaria que al igual que ella se ha quedado después de terminar sus horas establecidas.

Olivia señala que apoyar a Fundación Zamora Terán la llena de satisfacción porque sabe que hace sonreír a cientos de niños y que les ayuda a que tengan una educación integral. “El dinero no mueve al mundo, son las ganas de hacer más y el amor. Si sentís pasión y amor por algo que estás haciendo como persona te vas a sentir bien”, asegura.

IMG_9253Quedé fascinada con el trato, el ambiente

A diferencia de Olivia, para Vanessa Talavera la Fundación Zamora Terán pasó por su mente desde que le dijeron que debía hacer las horas de servicio social. “Desde que me dijeron que iba a hacer las horas ya sabía que aquí era, porque mi carrera tiene que ver con el aspecto tecnológico, porque quiero estudiar gerencia informática. Quería hacer mantenimiento de computadoras y quedé fascinada”, remarca.

Manifesta que desde el primer día sintió una inclusión tremenda, porque todos en la Fundación la trataron como si tuviera bastante tiempo de apoyar el Programa Educativo.

Esa fascinación la llevó a quedarse después de cumplir sus 30 horas de servicio social y cuando su mamá le preguntó cuánto le faltaba para terminar, le confesó que ya había concluido las horas, pero deseaba continuar.

“Mi mamá estaba presionando con lo de las horas, le expliqué que me había gustado. Le expuse mis razones decidió aceptar que me quedara”, relata Vanessa.

Cuando Vanessa ve las computadoras en manos de los niños piensa “fui parte de eso, colaboré, puse un granito de arena”.

Recomienda a otros que se sumen a labores sociales porque es la mejor manera de apoyar a la sociedad. “En vez de desperdiciar el tiempo en cosas supérfluas háganlo en algo que apoye a la sociedad nicaragüense, porque les va a gustar. Al final no van a sentir una carga, les gutará y se sentirán satisfechos” finaliza.