“Un voluntario debe tener sobre todo las ganas de ayudar”

Liderazgo multiplicador

“Un voluntario debe tener sobre todo las ganas de ayudar”

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Cuando Richard Alexander Soza Hernández miraba las fotos de la incorporación de escuelas al Programa Educativo “Una Computadora por Niño”, sentía curiosidad por las XO. Confiesa que siempre le ha llamado la atención desarmar computadoras.

Al cursar la asignatura de prácticas profesionales de la carrera de Ingeniería en computación y telemática en la Universidad de Managua (UdeM), tuvo la oportunidad de ingresar en el Programa de Voluntariado de Fundación Zamora Terán.

“Me sentí admirado porque no había tenido contacto con una XO. Nunca había trabajado con ella y tenía curiosidad por saber más y practicar, para desenvolverme en mi carrera. Yo conocía las XO por las fotos de los niños en las escuelas” remarca Soza.

Por cinco meses Richard apoyó el Área de Soporte Técnico como voluntario. Actualmente realiza pasantías en Banco LAFISE y al terminar regresa a la fundación a dar un granito de arena por la educación.

“Se me presentó la oportunidad de hacer pasantías en Banco LAFISE y luego que termino ahí  me quedo apoyando a la Fundación. Siempre me gustó apoyar. Aprendí a desarmar la computadora, desensamblar, limpiarla, diagnosticarla, empaque, varios procesos”, relata Soza.

Capitán en Reparatón

Durante el Reparatón por la Educación “Tus manos reparan, ellos aprenden”, realizado en febrero de este año en la cancha de la UdeM Richard Soza asumió el rol de capitán en la estación de reparación.

“Los encargados de nosotros miraron que me podía desenvolver bien y me dejaron como capitán en el área de reparación. Hice más amigos y supe lo que es estar en un trabajo formal.

El reparatón me pareció una actividad muy buena para dar a conocer a la fundación, promover el voluntariado y es bueno porque se reparan varias máquinas y te llena de satisfacción al ayudar a los niños”, expresa SoIMG_9596za.

Considera que como voluntario desarrolló el deseo de apoyar a los demás sin esperar nada a cambio y asegura que “un voluntario debe tener sobre todo las ganas de ayudar”.

“La Fundación apoya al desarrollo de los niños y al ser voluntario estoy contribuyendo con mi mano de obra al reparar sus máquinas. El voluntariado desarrolla liderazgo y eso te ayuda a desempeñarte en el mundo laboral. Como líder sentí que los demás sentían confianza de decirme cosas y plantear problemas. Me llevé muy bien con las personas que tuve a cargo”, finaliza.