“Voluntaria, chontaleña y comprometida con la educación”

Aura Rosa Díaz García

Como voluntaria de Fundación Zamora Terán,  Aura Rosa Díaz García, de 35 años, ha visitado las escuelas beneficiadas por el Programa Educativo “Una Computadora por Niño”, en La Libertad, Chontales, la tierra que la vio nacer. Ha ganado experiencia y amigos, a cambio, ha dejado que los niños y niñas le roben el corazón.

Muchos son los momentos que ha compartido con estudiantes y docentes, pero uno en particular la marcó en su labor de voluntaria. “En una capacitación los niños monitores nos estaban mostrando los avances que habían tenido con estas computadoras y un niño con discapacidad nos hizo un dibujo. No movía bien las manos, pero dibujó a Jeamileth (oficial educativa) y a los voluntarios que estábamos ahí. Nos dejó un mensaje en el que nos pedía seguir apoyando, porque este Proyecto Educativo les ayuda a crecer y los niños aprenden de nosotros”, recordó.

Aura inició su voluntariado en el 2013, cuando un técnico de la Fundación Zamora Terán visitó la Universidad Popular de Nicaragua (UPONIC), en donde estudia su curso de titulación.

“Nos ofrecieron apoyar a la Fundación para sacar las trescientas horas prácticas, en ese tiempo estaba en tercer año. Eso era para sacar el técnico de la carrera de Ingeniería en computación y sistemas. 2013”, detalló Aura.

Lo que más le gustó a esta joven fue la forma en que trabaja Fundación Zamora Terán con las escuelas, por lo que decidió continuar apoyando luego de terminar sus horas prácticas.

Al apoyar a los niños y niñas ha adquirido experiencia en el mantenimiento y reparación de XO y otro tipo laptop, porque comentó que tienen componentes similares.

Manifestó que el Proyecto Educativo ayuda a los voluntarios a prepararse para la vida profesional y ser mejores cada día. Al mismo tiempo apoya a los estudiantes de primaria a empaparse de nuevas tecnologías.

“Esto es excelente para La Libertad, porque los niños se motivan con las computadoras y de aquí al 2020 podrán manejar diferentes tecnologías. De aquí han salido muchos profesionales, figuras públicas. Ahora con estas computadoras sabemos que tendremos ya no presidentes, sino los mejores doctores a nivel mundial. Gracias a los donantes y la fundación estos niños saldrán adelante”, afirmó Aura.

Para esta chontaleña el Programa Educativo cambia la vida de los niños y niñas, porque brinda oportunidades que no tuvieron quienes ahora están en la universidad. “Cuando llegué a la universidad miré muchos programas que yo no usaba y no sabía ni descargar. Los niños con este proyecto de la Fundación saben hasta más cosas que yo. Con las computadoras y la tecnología han descubierto más cosas desde su pueblo, mientras que yo tuve que viajar y pasar por tantas dificultades para llegar a ser una profesional. Ellos no tienen que gastar dinero, no les cuesta nada más que cuidar la computadora”, dijo.